Espigas en los perros: un peligro oculto
Cada primavera, cuando el sol empieza a calentar con más fuerza, los campos se llenan de vida y color. Sin embargo, entre esa belleza se esconde un peligro silencioso para nuestros compañeros caninos: las espigas.
Estas estructuras vegetales, aparentemente inofensivas, pueden convertirse en una pesadilla para tu mascota, causando desde irritaciones menores hasta graves complicaciones que requieren intervención veterinaria.
Se estima que, durante la temporada alta, hasta un 20% de las consultas veterinarias en zonas rurales están relacionadas con problemas causados por espigas.
Espigas en perros: ¿ cuál es el peligro y cuando acudir al veterinario?
La temporada de verano y las espigas
El período de mayor riesgo se extiende desde finales de la primavera hasta principios del otoño, ocupando el verano y coincidiendo con la época seca en muchas regiones. Es durante estos meses cuando las espigas maduran, se secan y se desprenden de la planta.
Aunque las espigas son más comunes en entornos rurales, como campos de cultivo, pastizales y bordes de caminos, también pueden encontrarse en parques urbanos, jardines e incluso en terrenos baldíos en medio de la ciudad. La clave está en identificar las zonas de riesgo en tus paseos habituales. Observa si hay áreas con hierba alta, especialmente si la vegetación se ve seca y amarillenta.
¿Qué son las espigas y cómo se clava una espiga?
Para entender la peligrosidad de las espigas en perros, es crucial visualizar su mecanismo de acción. No se trata solo de una simple punción; es un proceso activo y continuo, impulsado por la estructura misma de la espiga y los movimientos del animal.
Las espigas, especialmente las que ya están secas y quebradizas, se adhieren con facilidad al pelaje de los perros, ya sea por simple contacto físico o por la acción de la electricidad estática. Una espiga típica es una estructura alargada y puntiaguda en forma de flecha, cubierta de pequeñas barbas o púas que apuntan en una sola dirección.
Con cada movimiento del perro (ya sea correr, rascarse o simplemente caminar) la espiga se frota contra la piel. Las barbas, al estar orientadas hacia atrás, se enganchan en las irregularidades de la superficie cutánea. A medida que el perro se mueve, la espiga es empujada hacia adelante, profundizando en la piel. Este proceso puede ser doloroso, especialmente si la piel es sensible o si la espiga está oxidada o contaminada con bacterias.
Una vez dentro del cuerpo, la espiga puede emprender un viaje migratorio. La velocidad y la dirección dependen de factores como la ubicación inicial, el tamaño y la forma de la espiga, y la actividad física del perro. Su avance es impulsado por la contracción muscular, el flujo sanguíneo y la presión de los tejidos de alrededor. A medida que la espiga se mueve, va causando daño a los tejidos, desgarrando fibras musculares, irritando nervios y vasos sanguíneos, y creando un túnel inflamatorio a su paso.
El organismo, al detecar la presencia de un cuerpo extraño, desencadena una respuesta inflamatoria. Pero, en lugar de ser eliminada, la espiga queda rodeada de un tejido inflamatorio que forma una cápsula o un absceso. Esta cápsula puede contener el avance de la espiga durante un tiempo, pero la presión acumulada y la acción continua de las barbas pueden romper la barrera y continuar su viaje.
¿Dónde se clavan las espigas en perros?
Las espigas pueden entrar en el cuerpo de tu perro a través de diversas vías, pero algunas zonas son particularmente vulnerables.
- Los oídos son uno de los puntos de entrada más comunes, especialmente en perros con orejas largas y caídas, como los Basset Hound, los Cocker Spaniel o los Beagle. Las espigas se introducen en el conducto auditivo que actúa como embudo, dirigiendo las espigas al hacia el interior. Esto causa irritación, dolor e incluso perforación del tímpano si no se detectan a tiempo.
- Las patas también son un blanco frecuente. Las espigas se adhieren fácilmente al pelaje y se introducen entre las almohadillas, especialmente si están agrietadas o dañadas. Todas las razas son susceptibles pero más aquellos perros de pelo largo y denso en las extremidades como los Border Collie o los Bearded Collie. Puede provocar cojera al clavarse, lamido excesivo en la zona afectada, hinchazón o enrojecimiento, heridas, etc
- La nariz es otra vía de entrada peligrosa, ya que los perros pueden inhalar espigas al olfatear el suelo. De nuevo, todas las razas son susceptibles, pero aquellas de hocico largo y estrecho como son los Collies o los Galgos pueden tener más riesgo. Provoca estornudos violentos, secreción nasal, jadeo excesivo o tos.
- Los ojos. Las espigas se pueden adherir a las pestañas o pelaje alrededor del ojo o entrar en contacto por el viento. Razas como los Bulldog Francés o los Pugs se ven más afectados por tener los ojos más prominentes. Se manifiesta con dificultades para abrir los ojos, frotamiento del párpado, enrojecimiento, hinchazón, sensibilidad a la luz, etc
- La boca también puede verse afectada, aunque con menor frecuencia ya que se da cuando las espigas se clavan en las encías, lengua o paladar al masticar hierba o al lamerse. Se observa cuando hay dificultad para comer o masticar, salivación escesiva, sangrado de encías o presencia de bultos o heridas en la cavidad oral.
- Por último, puede afectar a los genitales tras adherirse al pelaje de alrededor e introducirse hacia el interior. Se muestra como lamido excesivo en la zona, inflamación, enrojecimiento o dolor en la zona, secreciones del aparato urogenital y dificultad para orinar.
Síntomas a corto y largo plazo
Las espigas pueden causar una amplia gama de problemas de salud en los perros, tanto a corto como a largo plazo.
A corto plazo, la penetración de una espiga suele causar irritación y dolor, lo que se manifiesta como lamido excesivo, sacudidas de cabeza frecuentes o cojera repentina como hemos comentado anteriormente.
La espiga también puede introducir bacterias en la piel, provocando una infección localizada que puede evolucionar a un absceso.
Si la espiga no se extrae y se clava bajo la piel, puede migrar a través de los tejidos del cuerpo. Por ejemplo, una espiga que entra por el oído puede derivar en otitis (externa o media), perforación del tímpano o incluso, daño neurológico.
Una espiga que se clava en la pata puede causar infección, abscesos, fistulas y daño a los tendones y ligamentos.
Si la vía de entrada es la nariz puede causar rinitis, sinusitis, neumonía o incluso perforación del paladar o daño a los huesos nasales.
Una espiga en los ojos puede causar conjuntivitis o lesiones en la superficie del ojo (úlcera corneal) mientras que si afecta a la zona de la boca puede provocar una gingivitis, periodontitis, abscesos dentales o incluso daño a los huesos de la mandíbula.
Por último, si la zona afectada son los genitales, puede derivar en infecciones urinarias, prostatitis o vaginitis.
¿Cuándo actuar en casa y cuándo acudir al veterinario?
Si detectas que tu perro tiene una espiga en la superficie del pelo, puedes intentar extraerla con cuidado utilizando unas pinzas. Asegúrate de desinfectar la zona después de la extracción.
Sin embargo, nunca intentes extraer una espiga que esté profundamente clavada en la piel o que se encuentre en una zona delicada, como el oído, la nariz o cerca de los ojos.
En estos casos, es fundamental acudir al veterinario de inmediato. También debes buscar atención veterinaria si tu perro muestra signos de infección, como enrojecimiento, hinchazón, pus o dolor intenso, o si los síntomas persisten después de intentar la extracción superficial.
El veterinario realizará un examen físico exhaustivo para localizar la espiga y determinar la mejor forma de extraerla.
En algunos casos, puede ser necesario realizar pruebas de imagen, como radiografías o ecografías, para localizar espigas profundas. La extracción suele realizarse bajo anestesia, y en algunos casos se pueden utilizar técnicas mínimamente invasivas, como la endoscopia, para extraer la espiga sin necesidad de cirugía abierta.
¿Cómo prevenir y proteger a tu perro del daño de las espigas?
La mejor forma de proteger a tu perro de las espigas es:
- Evitar las zonas de riesgo durante la temporada alta.
- Planifica rutas de paseo alternativas, mantén a tu perro alejado de campos de hierba alta y vegetación seca donde hay mayor cantidad de espigas.
- Córtale el pelo alrededor de las orejas, las patas y otras zonas de riesgo para reducir la probabilidad de que las espigas se adhieran.
- Consulta sobre el uso de productos repelentes de espigas para perros al veterinario
- Después de cada paseo, inspecciona cuidadosamente a tu perro, prestando especial atención a las zonas de riesgo.
- Palpa suavemente el pelaje en busca de bultos, heridas o zonas de dolor.
- Presta atención a los signos de alerta, como lamido excesivo o mordisqueo en una zona específica, sacudidas de cabeza, cojera repentina, estornudos o secreción nasal.
- Utiliza una aspiradora de mano para eliminar espigas sueltas del pelaje, y peina a tu perro con un peine de púas finas para desenredar el pelaje y detectar espigas ocultas.
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Por otro lado está la caléndula, particularmente efectiva en el tratamiento de infecciones dérmicas y quemaduras leves, alivia la inflamación, calma la piel irritada y promueve la cicatrización.
Conclusión: proteger de las espigas en perros en verano
Las espigas son un peligro real para nuestros perros, pero con prevención, detección temprana y una actuación rápida, podemos minimizar el riesgo de complicaciones graves.
Recuerda que la prevención es la mejor defensa, y que ante cualquier sospecha, es fundamental consultar con tu veterinario. La salud de tu perro y su bienestar dependen de ello.
preguntas frecuentes
¿Qué tipo de repelentes son seguros y efectivos para perros, y cómo funcionan?
Actualmente, no existen repelentes específicos para espigas con una eficacia del 100%. Sin embargo, algunos productos utilizan aceites naturales como base (como el aceite de neem o citronela), para crear una barrera resbaladiza que dificulte la adhesión de las espigas.
Es crucial consultar al veterinario antes de usar cualquier producto, ya que algunos aceites esenciales pueden ser tóxicos para los perros si se ingieren o se aplican en concentraciones elevadas. La efectividad de estos productos puede variar y no sustituye la necesidad de inspecciones regulares y evitar zonas de riesgo.
¿Cómo diferenciar entre una espiga clavada sin infección bacterina y una con infección?
La diferencia entre una espiga clavada sin infección bacteriana y una con infección bacteriana radica principalmente en la presencia de signos inflamatorios exacerbados y la manifestación de pus.
Inicialmente, es normal observar una ligera inflamación local, enrojecimiento leve y quizás un poco de dolor o sensibilidad al tacto que mejora gradualmente si se extrae la espiga. En cambio, si la zona se infecta, la inflamación se intensifica, volviéndose más roja, caliente y dolorosa. Habrá una hinchazón considerable de la zona afectada, es probable la aparición de pus y puede darse un malestar general.
¿Cómo se aplica el CicaPet?
Para aplicar el producto en mascotas, como perros y gatos, en zonas con heridas, quemaduras o si hay alguna lesión es importante limpiar suavemente el área con agua tibia para eliminar cualquier suciedad, costras o restos de crema y secar bien con una gasa.
Seguidamente, toma la cantidad necesaria de crema hidrante CicaPet y aplica, masajenado, una capa delgada e uniforme directamente sobre la herida o zona afectada.
Es recomendable aplicar una o dos veces al día.
Evita que tu mascota se lama o muerda. Para las almohadillas, si presenta agrietamiento o sequedad aplicar al menos dos veces al día. Después mantener una vez al día, sobre todo en verano.






