Picaduras de garrapatas en perros: prevención ¡Consulta al veterinario!
Este mes en nuestro blog hemos dedicado un espacio completo a uno de los parásitos que más preocupan a quienes pasean a su peludito por el campo, el parque o incluso el jardín de casa: las garrapatas.
¿Qué es una garrapata?
Aunque a simple vista no parecen gran cosa miden apenas unos milímetros en estado no alimentado y las garrapatas suelen confundirse con un puntito oscuro en el pelo.
Estos arácnidos del orden Ixodida (familia Ixodidae o “garrapatas duras” y Argasidae o “garrapatas blandas”) tienen una biología y un riesgo para la salud de tu compañero de cuatro patas que conviene conocer en detalle.
Su cuerpo, de forma ovalada y aplanada, varía del color marrón con un tamaño similar a la cabeza de un alfiler a un color griz azulado parecido a un guisante.
Garrapatas en Perros: Prevención y Tratamiento ¡Consulta al veterinario!
Una garrapata pasa por cuatro fases: huevo, larva (seis patas), ninfa (ocho patas, inmadura) y adulto, y cada una de ellas tiene un “ritmo de comida” distinto.
Las larvas suelen adherirse solo unas horas; las ninfas, varios días; y las hembras adultas, hasta una semana, tiempo en el que ingieren la sangre de su hospedador para después caer al suelo y poner sus huevos.
Algunas especies de garrapata, como Boophilus microplus, completan las tres mudas en un único animal, pero lo más frecuente en perros es el ciclo de “tres huéspedes” (por ejemplo Rhipicephalus sanguineus), en el que larva, ninfa y hembra adulta utilizan perros distintos para alimentarse, alternando estadios de succión con etapas de muda en el entorno.
Estos arácnidos se esconden en zonas con vegetación baja y humedad moderada matorrales, césped, troncos caídos o montones de hojas donde esperan al borde de senderos, parques o el jardín, y alcanzan su máxima actividad desde la primavera hasta principios de otoño pasando por el verano, cuando las condiciones de temperatura y humedad son óptimas para completar su ciclo.
De ahí la importancia de revisar a conciencia cada rincón del pelaje de tu perro después de cada paseo, especialmente orejas, cuello del perro, axilas, ingles, entre los dedos y base de la cola.
¿Cómo identificar garrapatas en perros?
Su mecanismo de anclaje es muy eficaz: primero, explora la piel del perro en busca de un punto con vasos sanguíneos cercanos; luego, corta con sus quelíceros (unas pequeñas pinzas en forma de cuchillas) y hunde el hipostoma, una especie de “raíz” dentada, que clavará como un ancla en la dermis.
Para quedarse bien fijada segrega un cemento proteico que endurece alrededor del canal de succión. A la vez, inyecta en la herida una saliva rica en anticoagulantes, vasodilatadores, inmunomoduladores e incluso anestésicos locales, de modo que la coagulación queda impedida, el flujo sanguíneo aumenta y la inflamación y el dolor apenas se perciben.
Durante los días de alimentación, esa saliva puede transmitir al perro bacterias (Borrelia, Ehrlichia, Anaplasma) o parásitos (Babesia) presentes en el intestino de la garrapata ocasionando enfermedades graves si no se tratan a tiempo.
Solo una vez plenamente llena de sangre rompe su anclaje, deja caer al suelo y emprende la siguiente fase de su ciclo de vida.
Detectar la picadura no siempre es fácil, pero hay señales a las que prestar especial atención: si hay bulto oscuro e inmóvil presente en el pelo puede ser la garrapata todavía adherida; al extraerla o si se desprende por sí sola, suele quedar una pequeña roncha rojiza, ocasionalmente con costra; producto de la irritación que genera su saliva y del hematoma superficial.
Tu peludito quizá se rasque, lama o frote esa zona con insistencia; en casos de pieles sensibles o alergias, la inflamación es mayor y puede incluso provocar calvas localizadas.
Si la infestación es masiva, la pérdida continuada de sangre por cientos de garrapatas puede conducir a anemia, letargo, pérdida de peso y pelaje del perro apagado.
Síntomas después de una picadura de garrapata
Cuando la garrapata ha estado demasiado tiempo succionando o ha dejado parte de su aparato bucal en la piel, pueden desencadenarse infecciones bacterianas y reacciones alérgicas.
En caso de infección, la zona se inflama, duele y permanece caliente al tacto, y es posible que aparezcan fiebre, pérdida del apetito, inflamación de ganglios o incluso hemorragias puntuales en mucosas.
En otros casos, las garrapatas son portadoras de bacterias oportunistas como la enfermedad de Lyme (Borrelia burgdorferi) se manifiesta con rigidez y dolor articular, fatiga y fiebre; la babesiosis (Babesia canis) cursa con fiebre, anorexia, letargo y orina oscura; y la ehrlichiosis (Ehrlichia canis) provoca fiebre prolongada, pérdida de peso y problemas de coagulación o respiratorios.
Tratamiento: Cómo quitar una garrapata de tu perro y cuidados posteriores
Frente a estas amenazas, el método de extracción marca la diferencia.
Lo ideal si tu perro tiene garrapatas es usar pinzas finas o un gancho específico, sujetando el cuerpo lo más cerca posible de la piel y tirando con suavidad y firmeza en línea recta perpendicular al cuerpo del animal, sin retorcer ni aplastar el parásito.
Lo ideal es extraerla sin dejar restos ya que las garrapatas pueden transmitir enfermedades a través de la saliva y si traccionamos de ella, va a vaciar el contenido de sus glándulas salivares dentro de la sangre de nuestra mascota, aumentando el riesgo de contagio.
Algunos profesionales recomiendan aplicar antes un producto que inmovilice o mate a la garrapata para evitar la inyección de saliva.
Tras retirarla, limpia la zona con alcohol o povidona yodada, guarda el ejemplar en un recipiente hermético por si fuera necesario analizarlo y vigila el punto de anclaje durante 48 horas: si persisten el enrojecimiento, la hinchazón o la secreción, consulta a tu veterinario, quien podría prescribir un antibiótico breve de forma preventiva.
Medidas de prevención para evitar garrapatas en tu perro
La mejor estrategia, sin embargo, es la prevención. Combinar tratamientos preventivos sobre el animal y en su entorno ofrece la máxima protección:
En el perro existen varios tipos de formato como:
- Collares de liberación prolongada que liberan principios activos sobre la piel el pelo creando una barrera que repele, desorienta y altera a las garrapatas con una duración de 8 meses.
- Pipetas spot-on que se aplican en un punto concreto (normalmente entre los omóplatos), donde forman un depósito que la mascota va distribuyendo con sus movimientos y la secreción de las glándulas sebáceas con una duración de 1-2 meses.
- Comprimidos orales (isoxazolinas) que se absorben al torrente sanguíneo y desde ahí atacan a a garrapata al ingerir la sangre, ofreciendo una protección por todo el pelaje con una duración de 1-3 meses según el fármaco.
En el hogar, aspirar alfombras, lavar la cama del perro a alta temperatura y ventilar y desinfectar las habitaciones con frecuencia reduce las pulgas y las ninfas de garrapata.
En el jardín, mantener el césped corto, despejar maleza y crear bordes de grava o madera entre zonas boscosas y praderas dificulta que los parásitos lleguen al área de paseo. En lugares muy infestados, puede aplicarse acaricida en spray o polvo, siguiendo siempre las indicaciones del veterinario y del fabricante.
Con este enfoque integral, revisiones periódicas, técnica adecuada de extracción, control ambiental y un programa preventivo veterinario; tu compañero de cuatro patas afrontará cada salida con la menor posibilidad de traer bajo el pelo a estos silenciosos ectoparásitos.
Conclusión
Comprender cómo viven y pican las garrapatas, su ciclo, su saliva anticoagulante y sus lugares favoritos, es la clave para mantener a nuestro peludito a salvo. Una extracción cuidadosa, la vigilancia diaria del pelaje y un programa preventivo combinado (tratamientos veterinarios adecuados más limpieza del hogar y del jardín) reducen al máximo el riesgo de enfermedades.
Y, por supuesto, contar con el consejo del veterinario para escoger el producto y la pauta idóneos completa el plan. Así, cada paseo por el bosque se convierte en una experiencia saludable y una actividad estimulante de forma segura, sin sobresaltos para tu compañero de cuatro patas.
preguntas frecuentes
¿Cualquier tratamiento contra enfermedades transmitidas por garrapatas en perros encaja?
Sobre los tratamientos contra la transmisión de enfermedades por garrapatas, no sirve cualquiera: cada patógeno—Borrelia, Ehrlichia, Anaplasma, Babesia…—necesita un protocolo y un fármaco concretos.
Solo el veterinario, tras el diagnóstico adecuado y conociendo el antecedente de la picadura, sabrá cómo tratarlas y podrá prescribir el tratamiento preciso para que tu peludito se recupere sin complicaciones.
¿Cualquier producto de prevención contra picaduras de garrapata sirve?
Hablando de prevención no basta con elegir al azar un antiparasitario para perros y gatos.
La elección del formato (collar, pipeta, comprimido oral o incluso spray ambiental) y la frecuencia de aplicación han de ajustarse al tipo de garrapata de tu zona, la época del año, el pelaje y el estilo de vida de tu compañero de cuatro patas.
De nuevo, el consejo veterinario es indispensable para que la barrera química funcione al 100 % y evites picaduras o causar irritación a tu peludo como efecto secundario.
¿Cuál es la diferencia entre pulgas y garrapatas?
Pulgas y garrapatas son parásitos muy distintos: las garrapatas son arácnidos de ocho patas que se anclan a la dermis y pueden chupar sangre durante días o semanas, transmitiendo bacterias o protozoos tras varias horas de fijación.
Las pulgas, en cambio, son insectos saltarines de seis patas que pican rápido y varias veces al día, ponen huevos en el entorno y, aunque causan un picor inmediato, raramente permanecen fijas, aunque también pueden transmitir tenias si tu perrito las ingiere al rascarse.






